Un pequeño experimento

OPINIÓN | Mar Morales

Estoy haciendo un pequeño experimento en mis pequeñas vacaciones. Hace unos días, me desinstalé Instagram (hace tiempo ya lo hice con TikTok). Efectivamente he ganado tiempo, no estoy tan pegada al móvil y disfruto más con cualquier tarea. Mira que me gustan las redes sociales, pero mi cerebro estaba frito.

Durante estos días de descanso que uso para organizar, reflexionar y verme documentales de Filmin de medioambiente que la rutina me solía impedir, me acompañan en esta travesía, el murmullo de la radio, la textura de mis cuadernos y los mundos que conllevan mis libros. También he retomado aficiones apartadas como armarme de paciencia con WordPress y escribir guiones, columnas, listas y quehaceres del día a día. Aunque suene paradójico, también sigo mis formaciones de creación de contenido y escucho podcast de marketing digital, que combino con reportajes ambientales y espacios científicos, entre otros. Quizá, sólo era cuestión de ponerse horarios y límites -hay gente que tiene contraseñas con otras personas para no excederse en su adictivo e insaciable pasatiempo en el que se ha convertido hacer scroll-, pero he optado por apartarme del todo hasta que pueda tener una relación sana y equilibrada. Ahora veo series, películas o vídeos de YouTube sin estar pendiente de otra pantalla por alerta de notificaciones o simple distracción. Y es que recuerdo que hace poco en el cine, viendo Toy Story 5, me llamó la atención de un rostro iluminado por un dispositivo durante bastante tiempo, a pesar de que en la gran pantalla precisamente alertaban sobre este nuevo vicio.

Y es que me he prometido a mí misma que no puedo obtener como premio o recompensa al finalizar el día, el consumo (porque hay que llamar a las cosas como son) de reels de forma infinita, del mismo tema que decida el primero, con un tremendo algoritmo que va aporreándote con estímulos como si estuviese en una feria y no pudiera bajarme de la atracción. Y pienso en las mentes que todavía se están creando y cómo esto les va afectar si no se dosifica esta dependencia que tenemos todas. Así que recomiendo alejarse un poquito, aunque sea de vez en cuando o hacerlo de forma progresiva. Yo todavía no soy capaz, pero lograré tener una relación menos tóxica con plataformas que pueden traerme aprendizajes y reflexiones, sin que mi atención se vea tan mermada como sentía últimamente. También es cierto que lo suelo asociar al trabajo y viene fantástico desconectar. Espero que no sea la única que se sienta así en estos momentos y que por aquí podamos darnos ánimo e ideas para mirar y disfrutar la vida real.

Y en esta imagen acerco cómo empiezo el día en lugar de ver ‘stories’, carruseles o vídeos cortitos. Mucho mejor, ¿no?

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